Quienes Somos

Palabras del Padre Fermín Donoso C.S.C.
Ex Superior de Santa Cruz en Chile

La historia de Santa Cruz en Chile comenzó hace 56 años con un compromiso en la educación de la juventud en el Colegio Saint George's, entonces un Colegio de la arquidiócesis, que festejó sus 60 años. Según las opciones de la Iglesia en Chile y en América latina, Santa Cruz se comprometió en una "conversión" de esta Iglesia a las necesidades y miserias de los pobres de este continente. Así, a partir de 1949, empezamos nuestro ministerio en las parroquias de regiones pobres y en el servicio de los niños sin hogar, en dos orfelinatos.

Este compromiso, a menudo mal entendido, ocasionó persecución y sufrimientos a Santa Cruz durante los años de régimen militar. Varios de nuestros religiosos fueron obligados a dejar el país y otros estuvieron en prisión. Durante algunos años tuvimos que dejar el Saint George's College. A pesar de todo, hemos persistido en nuestro compromiso de la educación asumiendo la administración del Colegio Nuestra Señora de Andacollo que sirve a los pobres. Después pudimos volver a Saint George's. Durante estos años se desarrolló, además, un programa de formación y actualmente hay nueve chilenos de profesión perpetua y seis en formación inicial.

Con la vuelta a la democracia en 1989, y el desarrollo económico constante por varios años, la sociedad chilena presenta nuevos desafíos a la misión de Santa Cruz, mientras que algunos de los viejos problemas persisten. A pesar de un mejoramiento evidente del nivel de vida (la economía chilena es a menudo presentada como un modelo para la América Latina), un considerable número de chilenos vive todavía en la pobreza. La desocupación es alta, particularmente entre los jóvenes. La distribución de los ingresos es muy regresiva. El sistema educativo tiene urgente necesidad de reforma para adaptarse a las necesidades de una economía creciente. A la vez, se encuentra el egoísmo, la falta de ideales, el aburrimiento, la violencia sin sentido, el uso y difusión de la droga, características de sociedades desarrolladas que se hacen sentir en nuestro medio.

La sociedad se hace cada vez más secular y pluralista. De este modo, nuestro compromiso hacia los pobres y los jóvenes adquiere nueva urgencia y exige respuestas más sofisticadas. Un pequeño número de CSC (22), algunos de ellos entre los setenta y ochenta años, se enfrentan a estos desafíos y ofrecen una contribución a la misión de la Iglesia en Chile que supera ampliamente los límites de su número.

Tenemos la administración de dos Colegios en Santiago, de tres parroquias, incluyendo una en una zona rural; tenemos también dos hogares para niños necesitados y un programa de formación completo que sirve igualmente al distrito del Perú y la fundación en México. Nos atrevemos incluso a "soñar" nuevas misiones, quizás en el sur de Chile, donde nuestro religiosos y nuestros colaboradores laicos van con frecuencia, durante el verano, en proyectos apostólicos.Los religiosos y religiosas de Santa Cruz en Chile, se esfuerzan por vivir una vida comunitaria de calidad, pero al mismo tiempo, se dan cuenta de la necesidad de la formación permanente. El distrito de Chile quisiera invitar a los hermanos de otras provincias para compartir su vida y su ministerio. Puede ofrecer un trabajo arduo, una comunidad fraternal y la esperanza que surge cuando alguien se pone en contacto con los elegidos de Dios que son los pobres.

Padre Fermín Donoso C.S.C.
Ex- Superior de Santa Cruz en Chile cscchile@yahoo.com

żLa Cruz y Las Anclas: Qúe significado tienén?

Muchos nos preguntan que significado tiene el que el escudo de nuestra Congregación sea una Cruz cruzada por dos anclas.

En la vida humana nadie busca o desea el dolor o la cruz. En nuestra cultura actual donde lo importante es la felicidad personal y alcanzar el placer inmediato de las cosas este signo puede resultar algo que confunde e incluso incomoda.

El dolor y la Cruz son un aparente sin sentido.  Sin embargo el dolor y la muerte es una realidad humana que aunque uno no lo busque, inevitablemente llega. Dura es la vida para aquellos que la viven como una realidad cotidiana y sin posibilidad de superarse dada una enfermedad irrecuperable, una situación de violencia, una realidad de pobreza y marginalidad que aparentemente resulta inamovible.. El P. Basilio Moreau nuestro fundador afirmaba que “toda la enseñanza del Evangelio se resume en el conocimiento de la locura de la Cruz”. (Carta Circular 79, de 1857).

Nuestra fidelidad a Dios, como la de Cristo mismo, a menudo trae consigo el dolor y la cruz, pero junto con Cristo estamos seguros también que pasando por ella lograremos alcanzar la resurrección.  Es el camino de Jesús y el camino del Evangelio.

El lema de nuestra congregación es "SPES UNICA”, que se traduce como LA CRUZ NUESTRA ÚNICA ESPERANZA". Este lema está simbolizado por nuestro escudo la Cruz cruzada por  las Anclas.  Para la Iglesia Primitiva las anclas eran símbolo de seguridad y por ello de esperanza. Para el P. Moreau la Cruz jamás debía quedar separada de la Esperanza que también nos traía la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Como religosos su llamado era a ser hombres y mujeres portadores de esperanza en un mundo que necesitaba discípulos que tuvieran la fortaleza para ser luz de un nuevo amanecer. En este mismo espíritu el P. Moreau quiso que la imagen de la Virgen al pie de la Cruz, “Nuestra Señora de los Dolores”, fuera nuestra patrona y protectora.

El dolor y la muerte son una parte de nuestra vida que nos pesa, y nuestra espiritualidad nos llama a reconocer y enfrentar esa realidad. Sin embargo, desde la Cruz de Cristo, sabemos que junto a ellos viene la resurrección y el crecimiento. Vivimos, como Cristo una existencia pascual, en la cual, el dolor y una vida nueva, se entremezclan en un tejido que nos conduce al encuentro pleno con Dios en nuestra resurrección.Es la lógica del Evangelio, que choca con la lógica de nuestra sociedad de consumo, y que sólo puede ser entendida desde la sencillez del que se reconoce necesitado del amor de Dios y de los demás.

Distrito de Chile de la Congregación de Santa Cruz

LA MISIÓN

La Congregación de Santa Cruz en Chile, integrada por hermanos y sacerdotes, discípulos y testigos de Jesucristo, en estrecha colaboración con laicos, sirve a la misión evangelizadora de la Iglesia chilena, como portadores de esperanza, mediante su carisma particular: proclamando el Evangelio, como educadores en la fe, y optando preferencialmente por los pobres y los jóvenes.

VISIÓN Y FUNDAMENTO

El P. Basilio Antonio Moreau, motivado por el Espíritu Santo, fundó la Congregación de Santa Cruz, respondiendo al llamado de servir a Cristo y a su Iglesia.  Quiso para esta nueva obra, que sus seguidores, a través de su trabajo apostólico, fueran una comunidad de hermanos, portadores de esperanza, testigos del Reino. Desde nuestra llegada a Chile en 1943, hemos servido a la Iglesia, compartiendo el dolor y angustia, esperanza y alegría del pueblo chileno, cruzando fronteras sociales, tendiendo puentes que han ayudado a acercar nuestras realidades humanas.

Somos hermanos y sacerdotes, discípulos y testigos de Jesucristo, en estrecha colaboración con laicos y laicas, agentes de pastoral.  Afirmamos el deseo de servir a la misión evangelizadora de la Iglesia chilena mediante nuestro carisma:  proclamando el Evangelio como educadores en la fe, y optando preferencialmente por los pobres y  los jóvenes.

Prestamos este servicio en colegios, parroquias, acción pastoral con familias, atención a la niñez desprotegida, y a través de otros servicios de promoción humana y de evangelización.  Asumimos nuestros diversos apostolados con renovado ardor, métodos y expresiones, a la luz de las orientaciones de la Iglesia para el nuevo milenio.

Nos caracteriza una apertura a los signos de los tiempos mediante una pastoral renovada, y dando un servicio eficaz a aquellos(as) a quienes hemos sido enviados a evangelizar.

Nos hemos insertado con flexibilidad en diferentes realidades sociales y eclesiales como servicio a la justicia social, la paz, la democracia y el desarrollo integral. Estas tareas son llevadas a cabo con celo apostólico, enriquecido por la diversidad de talentos, edades y de nacionalidades, cuyos puntos de encuentro son la oración y la vida comunitaria, descritas en las Constituciones de nuestra Congregación.

Como familia de religiosos y religiosas, colaboramos con laicos y laicas motivados por el carisma y espiritualidad de Santa Cruz.  Los cargos de  responsabilidad y liderazgo dentro de los apostolados muestran esta colaboración y  garantizan la vitalidad del carisma de Santa Cruz en nuestras obras y son un aporte al esfuerzo evangelizador en la región latinoamericana de la Congregación.

Invitamos a jóvenes chilenos a unirse a nosotros en la misión como religiosos de Santa Cruz, teniendo en cuenta que la promoción de vocaciones es esencial para la continuidad y crecimiento de nuestra misión en Chile.  Por esto, la búsqueda de un mayor número de jóvenes que se sientan llamados al seguimiento de Jesucristo al integrarse a la vida religiosa en Santa Cruz, toma un lugar de gran importancia en todo lo que hacemos. Una vez unidos a nosotros, nuestro programa de formación les ayudará a prepararse como religiosos para la misión que caracteriza a la Iglesia chilena y latinoamericana.

Diciembre 2005

Congregation of Holy Cross– District of Chile

MISSION

The Congregation of Holy Cross in Chile is composed of brothers and priests, disciples and witnesses of Jesus Christ, who, in close collaboration with lay people, participate in the evangelizing mission of the Chilean Church as bearers of hope, by means of their particular charism: proclaiming the Gospel as educators in the faith, and opting preferentially for the poor and the young.

VISION AND FOUNDATION

Father Basil Anthony Moreau, inspired by the Holy Spirit, founded the Congregation of Holy Cross in response to a call to serve Christ and his Church.  For this new endeavour, he wanted his followers to be, through apostolic work, a community of  brothers, bearers of hope, witnesses to the Kingdom.  Since the Congregation’s arrival in Chile in 1943, its members have served the Church sharing the pain and anguish, the hope and joy of the Chilean people, building bridges between groups of people and crossing borders in an effort to bring about peace and justice.

We are brothers and priests, disciples and witnesses to Jesus Christ, who work in close collaboration with lay men and women, especially pastoral agents.  We affirm our desire to serve the evangelizing mission of the Chilean Church through our charism: the proclamation of the Gospel as educators in the faith and a preferential option for the poor and the young.

We serve in  schools and parishes, strengthening the family and protecting abandoned and abused children, and through many other works of human development and evangelization.  We assume our diverse apostolates with renewed zeal, methods and expressions, in the light of the Church’s directives for the new millenium.

We are characterized by our openness to the signs of the times through a renewed and efficient ministry to those we were sent to serve.

We have become inculturated in different social and ecclesial realities, engaged in tasks promoting social justice, peace, democracy and integral development.  These tasks we carry out with apostolic fervor, enriched by a diversity of talents, ages and nationalities, and rooted in our prayer and community life as described in our Constitutions.

As a religious family, including religious sisters, we collaborate with lay men and women motivated by the charism and spirituality of Holy Cross.  Positions of responsibility and leadership within our apostolates demonstrate this collaboration and guarantee the vitality of the charism of Holy Cross in our works, and contribute to the evangelization effort of Holy Cross in Latin America.

We invite young Chileans to join us in our mission as Holy Cross religious, realizing that the promotion of vocations is essential for the continuation and growth of our mission in Chile.  For this reason, the search for a greater number of young people  who may be called to  follow  Jesus Christ in the ranks of the religious life in Holy Cross takes great importance in all that we do.  If they come to us, our formation program will help them to prepare as religious to join the mission of the Church in Chile and Latin America.   

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