Quienes integramos la comunidad educativa del Saint George’s College, aspiramos a una formación integral de la persona, que prepare cristianos comprometidos y ciudadanos competentes.
Para ello buscamos desarrollar procesos educativos innovadores y de excelencia que les permitan a nuestros alumnos y alumnas desarrollar al máximo sus potencialidades para ponerlas al servicio de la transformación de nuestra sociedad en una más justa y humana. Para vivir este desafío, nos inspiramos en la persona de Jesucristo, en los lineamientos de la Iglesia universal y chilena y en la espiritualidad de la Congregación de Santa Cruz.

Declaración de principios
Nos reconocemos como una institución católica coeducacional que impulsa la formación de personas que, desde su actuar diario, promuevan la justicia, la paz, el amor, la solidaridad y el compromiso con los más necesitados. Buscamos promover entre los alumnos, profesores y apoderados, una actitud que permita, desde una perspectiva de fe en acción, transformar la sociedad en la cual están insertos y así hacer visibles los valores del Reino de Dios.

Promovemos espacios que fortalezcan y orienten la fe en Dios de cada uno de los miembros de nuestra comunidad educativa para que “Dios sea conocido, amado y servido”, respondiendo a la invitación que nos hace el Padre Moreau.

Somos una comunidad educativa que aspira a que cada persona, protagonista de su educación, desarrolle armónicamente sus potencialidades a través de situaciones de aprendizaje formales e informales y que en interacción con otros defina, progresivamente, su ser único en el mundo.

Participamos junto con la familia en la formación de sus hijos e hijas, tarea que requiere la participación activa y el compromiso de los padres en dicho proceso educativo y en la formación de la fe, al ser ellos los primeros responsables de la educación de sus hijos.

Entendemos la educación como un proceso que dura toda la vida. Durante el período escolar, se desarrolla de manera compartida entre la familia y el colegio para apoyar al estudiante en su desarrollo espiritual, moral, intelectual, físico, afectivo y social. Para ello, promovemos una acción educativa integral, comprometida, participativa, liberadora, socializadora, dialógica, personalizadora y dinámica con el sello propio de nuestra tradición educativa.

Promovemos una educación de excelencia tanto en lo académico como en el desarrollo espiritual, personal y social, fomentando la laboriosidad, la creatividad, el pensamiento reflexivo y crítico, la responsabilidad, el gozo por aprender, la autonomía acompañada de un espíritu de colaboración, tanto con sus compañeros como con sus maestros y autoridades, la perseverancia, el desarrollo de la voluntad, el respeto de los derechos de cada persona y el cumplimiento de sus deberes.

Optamos por un currículum sociocognitivo, flexible y abierto promoviendo una pedagogía activa que permita estar en contacto con todas las áreas de experiencia y con los elementos de aprendizaje asociados a ella de acuerdo a las exigencias y desafíos que nos presenta la sociedad actual

Nuestro lema, “Recte ad ardua” (derecho a lo difícil), nos incentiva a enfrentar los desafíos que se nos presentan con determinación y voluntad de superación.

Educamos para un estilo de vida que valore la democracia, promoviendo la paz y la no violencia; valorando la tolerancia, la convivencia respetuosa y responsable, acogiendo la diversidad, preocupados de su entorno, en un trabajo colaborativo del cual forman parte todos los miembros de nuestra comunidad.

Reconocemos en cada miembro de la comunidad educativa que desempeña una labor en el colegio, a personas con capacidades y potencialidades que, desde su realidad cotidiana, aportan elementos que permiten encarnar en forma colaborativa nuestra misión educativa con excelencia desde una perspectiva evangelizadora.